
Las 38 Flores
AGRIMONY

A veces nos disfrazamos de buen humor
caemos en las drogas y el acohol
para anestesiar nuestra mirada
donde hay preocupación.
Evitamos discusiones,
nos perdemos entre el montón,
pero necesitamos encontrarnos
y no enmascararnos con un rol pacificador.
Si tu optimismo es una mentira,
y por la noche el descanso una utopía,
Agrimony es para vos.
Y así,
desde un armonioso equilibro,
sin antifaces que te escondan de vos,
podrás querer verte,
elegir abrazarte,
y preguntarte:
¿Quién soy?
OLIVE
Te despertás, balance emocional
cansancio físico y mental.
Sentimos los meses
apilados en la espalda
y es pesada esa carga
que se siente terminal.
Ya no quedan fuerzas,
dejamos todo en la cancha
de un año que a sus anchas
nos hizo trastabillar.
No hay placer en el quehacer,
el desgano nos suele ganar
pero sin descanso continuamos
aunque ya no podemos más.
Muchos seres podemos precisar
unas dosis de Olive de Bach,
la flor que puede restaurar
la energía aniquilada,
que puede potenciar
lo que queda de las ganas.
Nuestro 1° de enero
del calendario en cualquier etapa.

CERATO
Dudás,
no sabés qué camino tomar.
Te dejás influenciar. Desconfiás. Oportunidades se escapan
porque no parás de deliberar.
Conversás, te enroscás,
das mil vueltas y te sugestionás.
Preguntás ¿vos qué harías en mi lugar? Actuás por la voz de un otro
y después te maquinás
porque no te pudiste escuchar
y el paso que diste se parece más a imitar
que a lo que tu ser pide dar.
Buscás aprobación de los demás
porque no confías en tu capacidad.
Te arrepentís y el loop eterno
de la indecisión
se vuelve nocivo
y frenador.
Tranquila, tranquilo,
Cerato restaura la confianza en vos
y vas a poder escucharte mejor
y avanzar de acuerdo a tu deseo,
siguiendo tu intuición.

IMPATIENS
El mundo actual del capital corre tan de prisa
que nos subimos a esa carrera en la que queremos ser quienes cortan con el pecho la cinta.
Deseamos ganar pero también nos desespera
quien transita con cierta tranquilidad
porque las agujas del tiempo nos clavan
cada vez más adentro su apresurado puñal.
El ritmo se acelera, no hay que demorar.
No te puedo esperar.
Apurate que el tren que todavía no vino, se va.
Y las horas no frenan
y cada vez queda menos reloj
para el sol apagar.
Impatiens apacigua ese turbulento caudal
que te viaja por dentro sin parar de acelerar.
Pausar las aguas nos bajan al mucho más acá
que tenemos que estar para poder concretar de verdad todo lo que se nos está escurriendo
entre la arena del reloj
que gobierna nuestra velocidad.
